Creación de sitios web para empresas: el proceso completo

septiembre 10, 2026 santiago 8 min

Crear el sitio web de una empresa lleva cinco etapas: definir para qué existe el sitio, armar la estructura según cómo busca tu cliente, escribir el contenido, desarrollarlo y medirlo desde el primer día. El diseño es la parte más visible y la que menos define el resultado. Un sitio lindo que no responde lo que el cliente necesita saber antes de consultar es un folleto caro.

Abajo, el proceso completo con ejemplos de sitios que desarrollamos para empresas muy distintas: una constructora, un banco, una empresa de piletas, un mayorista B2B y una bicicletería. Si lo que buscás es presupuesto o plazos, los tenés en cuánto cuesta hacer una página web y cuánto tarda.

¿Para qué tiene que servir el sitio?

Es la primera pregunta y define todas las demás. Un sitio puede existir para generar consultas, vender online, recibir pedidos de clientes mayoristas, dar credibilidad en una venta B2B o permitir que los clientes se autogestionen. Casi nunca puede hacer todo bien a la vez.

Dos ejemplos de cómo el objetivo cambia el sitio entero:

  • Brandex vende accesorios al por mayor y regalos empresariales personalizados. Su sitio es B2B: los precios se ven solo después de iniciar sesión, y hay páginas específicas para cada tipo de cliente —la empresa que quiere productos con su logo y el revendedor que compra al por mayor—, porque buscan cosas distintas y deciden distinto. Es el modelo que explicamos en catálogo online B2B para mayoristas.
  • Klor Piletas necesitaba que el sitio generara pedidos de presupuesto calificados. La pieza central es un cotizador online: el cliente arma su consulta con los datos que el vendedor necesita, y la conversación arranca con información en lugar de un “hola, ¿precio?”.

¿Cómo se define la estructura del sitio?

Con dos fuentes: cómo busca tu cliente y qué pregunta antes de contratar. La primera sale de la investigación de palabras clave, y de Search Console si el sitio ya existe; la segunda, de hablar con quienes venden todos los días.

La regla que aplicamos: una página por servicio o línea de negocio que se busque de forma distinta. En el sitio de Mancor, una constructora de Córdoba, movimiento de suelos, obras civiles y dirección de obra tienen cada una su página, porque las contrata gente distinta con búsquedas distintas. Y las obras realizadas tienen su propio espacio, porque en B2B son la prueba que el cliente revisa antes de llamar. Podés ver el resultado en el caso Mancor.

¿Quién escribe el contenido?

Es el cuello de botella de casi todos los proyectos. El diseño se resuelve en semanas; el contenido puede trabar un sitio durante meses porque nadie en la empresa tiene tiempo de escribirlo.

Lo que funciona es un esquema mixto: la empresa aporta el conocimiento en una o dos entrevistas —qué hace, cómo lo hace, qué preguntan los clientes, qué la diferencia— y el equipo del proyecto lo convierte en textos pensados para el cliente y para el buscador. Tres criterios que no negociamos:

  • La respuesta primero. Cada página arranca respondiendo lo que el visitante vino a buscar.
  • Fotos reales. Las imágenes de banco se detectan en un segundo y le quitan credibilidad a todo lo demás.
  • Un paso siguiente claro en cada página: consultar, cotizar, escribir por WhatsApp, comprar. Lo desarrollamos en cómo hacer que tu web convierta visitas en clientes.

¿WordPress, tienda online o desarrollo a medida?

Depende de qué tiene que hacer el sitio:

  • WordPress para la mayoría de los sitios institucionales y de servicios. Es software libre, tiene una enorme cantidad de extensiones y lo puede mantener cualquier equipo con experiencia. Más información en WordPress.org y en nuestro servicio de desarrollo WordPress.
  • Tiendanube o Shopify cuando el sitio es principalmente una tienda y lo importante es la gestión de productos, pagos y envíos. Trabajamos las dos: Tiendanube y Shopify.
  • Desarrollo a medida cuando el sitio deja de ser una vidriera y pasa a ser parte de la operación. Es el caso de Marosi, una bicicletería de Córdoba: estamos migrando su tienda online a un sistema propio que une en un solo lugar la tienda, el catálogo con precios y stock, los pedidos que llegan por WhatsApp y la caja del local. Cuando el sitio y el mostrador comparten los mismos datos, se termina el problema de vender online algo que ya no está. Lo trabajamos como sitio web a medida.

Un caso aparte son las entidades financieras. Para Banco Roela desarrollamos su sitio en WordPress, con los requisitos de seguridad propios de un banco y la publicación diaria de cotizaciones. En esos proyectos, la seguridad y el control de accesos definen la arquitectura antes que el diseño. Hablamos de las particularidades del rubro en desarrollo web para bancos y financieras.

¿Qué tiene que tener el sitio desde el día uno?

  • Velocidad. Google mide la experiencia de carga con las Core Web Vitals. Para considerar una página “buena”, el contenido principal tiene que cargar en menos de 2,5 segundos (LCP), la página tiene que responder a una interacción en menos de 200 milisegundos (INP) y no se tiene que mover mientras carga (CLS menor a 0,1).
  • Versión móvil pensada primero, no adaptada después. Buena parte de las visitas llega desde el celular, y ahí se decide si el cliente consulta o se va.
  • Medición configurada antes del lanzamiento: GA4, Search Console y los eventos de conversión —formularios, clics a WhatsApp, pedidos—. Un sitio que se lanza sin medir pierde los datos de sus primeras semanas, que son las que más enseñan.
  • Formularios conectados al CRM o al WhatsApp del equipo, para que ninguna consulta quede en una casilla que nadie mira.
  • Bases de SEO: títulos y descripciones propias por página, sitemap, datos estructurados y contenido en el HTML, sin depender del JavaScript. La guía de SEO de Google es el mejor punto de partida para revisar estas bases.
  • Dominio y hosting a nombre de la empresa. Parece un detalle hasta el día que cambiás de proveedor y descubrís que no son tuyos.

¿Qué pasa después del lanzamiento?

El lanzamiento es el principio, no el final. Los primeros 90 días muestran qué páginas se visitan, desde qué búsquedas llega la gente y dónde abandona. Con eso se ajustan textos, se agregan las preguntas que aparecen y se corrigen los recorridos que no llevan a consultar.

Una lección que aprendimos con nuestro propio sitio: una página nueva que ninguna otra página enlaza puede quedar invisible para Google durante mucho tiempo, aunque esté en el sitemap. Cada página que se suma tiene que quedar conectada con las que el buscador ya conoce.

Y el mantenimiento no es opcional: actualizaciones de seguridad, copias de respaldo, revisión de formularios y renovación del contenido. Un sitio abandonado pierde velocidad, seguridad y posicionamiento.

¿Dónde ayuda la inteligencia artificial?

El mejor insumo para escribir un sitio está en las conversaciones que la empresa ya tiene con sus clientes. Las consultas de WhatsApp y los mails de los últimos meses, analizados con IA, muestran las preguntas reales que la gente hace antes de comprar, con sus propias palabras. Esas preguntas son las que tienen que responder las páginas de servicio y la sección de preguntas frecuentes.

Lo que antes era una intuición del vendedor pasa a ser una lista ordenada por frecuencia. La IA hace el trabajo pesado de leer y agrupar; la decisión de qué publicar y cómo decirlo sigue siendo del equipo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer mi sitio yo con un constructor web? Para arrancar, sí: un constructor sirve para tener presencia rápido. El límite aparece cuando necesitás posicionar, integrar los formularios con tu CRM, vender online en serio o medir conversiones con precisión.

¿Me conviene rediseñar el sitio actual o hacer uno nuevo? Si el sitio tiene posicionamiento, conviene conservar sus direcciones y su contenido bueno, y redirigir con cuidado lo que cambia. Un rediseño que rompe las direcciones viejas puede hacerte perder en semanas lo que costó años posicionar.

¿Cuántas páginas tiene que tener? Las necesarias para responder, una por una, las búsquedas y preguntas de tu cliente: una por servicio o línea de negocio, más contacto, casos o trabajos realizados y preguntas frecuentes. Más páginas sin propósito no suman.

¿Quién tiene que ser dueño del dominio y del hosting? La empresa, siempre. El proveedor puede administrarlos, pero la titularidad tiene que estar a tu nombre.

¿Cada cuánto hay que actualizar el sitio? Las actualizaciones técnicas, todos los meses. El contenido, cada vez que cambia algo del negocio y, como mínimo, con una revisión trimestral de las páginas principales. Si estás evaluando proveedores, te puede servir cómo elegir una agencia de desarrollo web.

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